Byung-chul Han, la estrella de la filosofía alemana

byung chul han

Byung-chul Han es el filósofo de moda en Alemania, país serio donde la filosofía sigue estando viva –lo cual no es ninguna sorpresa–,  pero lo que sí sorprendente, al menos a mí, es que se trata de un inmigrante de origen surcoreano. Según su biografía, es Corea del Sur trabajó en la industria de la metalurgia hasta los veinti-pocos años, momento en que tuvo una crisis existencial. Se cuestionó su presente y futuro como obrero del metal, y la respuesta fue un “me largo de aquí”. Recordó que siempre quiso ser un novelista, y como le gustaban algunos autores alemanes decidió irse para Alemania.

Eran mediados de los años 80, no sabía ni mu de alemán, pero no tardó en acceder a la Universidad de Freiburgo para estudiar Literatura Alemana. En la carrera le exigían leer mucho y su “pobre” alemán era insuficiente para seguir el ritmo, así que decidió cambiar de carrera a la de Filosofía, en la que tenía que leer mucho menos. Él no se imaginaba que la vía de la menor resistencia le convertiría años más tarde en toda una figura de la intelectualidad germana.

Lleva escritos más de 15 libros en los que trata de entender el mundo contemporáneo desde una perspectiva crítica con la ideología neoliberal. De momento se han traducido tres títulos al español, entre ellos la “Sociedad del cansancio” y la ” Sociedad de la transparencia”.

La “Sociedad del cansancio” se puede interpretar como un retrato de la sociedad coreana actual –y extensible a las demás sociedades capitalistas– al identificar al individuo moderno como sujeto y a la vez objeto de la explotación. Es decir, que en el capitalismo neoliberal sigue existiendo la explotación, pero a diferencia de la explotación marxista, ésta se caracteriza por la ausencia de la figura de un explotador ulterior. Ahora, es el propio trabajador que se explota a sí mismo para ser más productivo, para poder consumir más, para competir como trabajador y consumidor, y entra en una carrera agotadora cuyo fin no es otro que la de producir y consumir de forma indefinida, en otras palabras, carente de sentido.

La “Sociedad de la transparencia” es otra crítica del contexto político actual, donde cada vez es más frecuente escuchar la exigencia por una mayor transparencia ya sea en la gestión pública de los recursos como en la privada. Pero lo que viene a decir el autor es que en un mundo “transparente” no hay lugar para la “confianza”. La confianza exige que haya un secreto, algo que se desconoce, y entonces se da la opción de confiar en aquello o no que se desconoce. Si se conoce todo, no hace falta confiar. La aparente deseabilidad de una sociedad transparente, según el autor, no es más que el signo de una realidad carente de confianza, vivimos en sociedades de desconfianza. Ya no nos fiamos de nadie ni de nada.

 

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