Cantantes de ópera atípicos

La afición de los coreanos por el canto es bien conocida, no sólo les gusta cantar en la ducha o en el karaoke, también les gusta toda clase de música y la ópera no es una excepción. Cada año, miles de coreanos y coreanas estudian para convertirse algún día en un Pavarotti o en una Maria Callas, pero el camino a recorrer está lleno de dificultades. A pesar de que papá o mamá se gasten una fortuna en clases particulares o que envíen a sus hijos e hijas al extranjero, es complicado suplir el talento natural con el estudio. Pero en una sociedad como la coreana, tan reglada y previsible en lo que se refiere a la educación, de vez en cuando sorprende encontrarse con casos atípicos, personas que desafían lo probable y acaban reconciliándose con la diosa fortuna.

cho yong kap

El tenor Cho Yong Kap es el caso atípico más sorprendente de todos, sobre todo por su calidad como cantante, pero su historia personal bien está a la altura de su voz. Nació en el seno de una familia numerosa y muy humilde, sufrió el maltrato de su padre y los problemas económicos le impidieron seguir en el instituto. Trabajó de todo y a edad temprana, incluso fue vendedor ambulante en el metro de Seúl. Por querer defender a un compañero de clase empezó a practicar el boxeo. El boxeo se le dio bien y llegó a ser profesional, pero lo que a él le gustaba de verdad era la ópera. Un día de paseo por la montaña, unas ajumas (señoras) le escucharon cantar y le animaron a que se fuera a estudiar al extranjero. Sin pensárselo dos veces, hizo las maletas y se marchó a Roma para estudiar en la Academia Nacional de Santa Cecilia. Sólo se preparó una canción, sólo se sabía esa, y por suerte, en la prueba de admisión le tocó el Gordo. De ahí, una carrera prolífica en premios internacionales y papeles protagonistas en las principales óperas de Europa.

El segundo de los tenores atípicos coreanos es Sung Bong Choi, quien se dio a conocer en las televisiones de medio mundo hace unos años al aparecer en el programa de televisión “Korea’s Got Talent”. La sorprendente historia de su vida multiplicó la reacción del público al oírle cantar una ópera. Al parecer, vivió sólo desde los 5 años deambulando por los pasillos del metro de Seúl y los lavabos públicos. Según cuenta, lo que le dio esperanzas para seguir viviendo fue su amor por el ópera.

El tercer tenor tiene hasta una película inspirada en su vida. Su nombre es Kim Ho Jung, quien ya en el instituto fue reclutado por la banda mafiosa de su distrito, pero el tesón de un profesor hizo que dejara ese camino y se convirtiera en un cantante de ópera. En 2013 se estrenó la película “My Paparotti” que está inspirada en su vida.

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